Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que nos alienta a difundir y sensibilizar en torno a esta grave problemática que afecta a miles de mujeres en el mundo y del cual Chile no es ajeno. Según cifras de SernamEG entre 2021 y 2025, han sido 354 mujeres víctimas de femicidio en cualquiera de sus formas, falleciendo 37 de ellas. Estas cifras que en si mismas resultan impactantes y reflejan uno de los actos más violentos hacia las mujeres, sin embargo, cotidianamente las dinámicas de violencia están lejos de disminuir, y lo podemos observar en prácticas culturales como hablar del cuerpo de las mujeres y de las adolescentes, menoscabar su valor, remuneraciones desiguales en mismos cargos que los hombres, el mansplaining, chistes o bromas sexistas, entre otras.
Estas dinámicas son la base y cultivo en los cuales las niñas en nuestro país crecen. Por ello diferentes estudios y la experiencia institucional nos permiten reconocer y afirmar la necesidad de avanzar sustancialmente en prevención de la violencia hacia las niñas y adolescentes, con estrategias gubernamentales, que aborden de manera individual y colectiva la educación en esta materia, promoviendo valores de igualdad y no discriminación, con espacios de buen trato y seguridad.
Sí, soñamos con un país y una sociedad donde el color naranja no sea solo símbolo de esperanza, optimismo y un futuro brillante, sino también de respeto. Debemos crear conciencia y hacer visible el problema hoy, de manera urgente, pasando del discurso a una real conciencia de cambio.
Catalina Lastarria, Coordinadora de Proyectos de Corporación Opción
