Por una infancia libre de horrores

A propósito de los trágicos sucesos que asolan a la población de Medio Oriente, se torna imperativo reflexionar en torno a la sistemática violación de los derechos de miles de niños, niñas y adolescentes que desde hace años nacen, crecen y se desarrollan en medio de un contexto de violencia e incertidumbre crónica. El conflicto ha desdibujado la tranquilidad, los sueños y la inocencia de quienes -por su categoría de sujetos de especial protección- debieran ser resguardados de los horrores de la guerra y de cualquier atrocidad que se cometa en manos de personas adultas.

La Convención Internacional de los Derechos del Niño establece claramente la obligación de los Estados de garantizar la seguridad y bienestar de la infancia, incluso en tiempos de conflicto. Sin embargo, las imágenes desgarradoras nos enfrentan a un oscuro recordatorio de la brecha entre las promesas y la realidad.

Este mes en el que conmemoramos el Día Universal del Niño y la Niña (que surge a raíz de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y de la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (1989)), hacemos un llamado a los Estados. La solidaridad y conciencia internacional es esencial para exigir cuentas y poner fin a la impunidad que perpetúa estos horrores.

Los niños, niñas y adolescentes merecen un presente y un futuro libre de miedo y violencia. Este llamado a la acción no es solo por la humanidad, sino también por la promesa de un mundo mejor para las generaciones venideras.

Milagros Nehgme, Directora Ejecutiva de Corporación Opción.