Niños, niñas y transporte público

En este periodo de vacaciones de invierno pude constar junto a mi hijo de 9 años, que los niños y niñas son invisibles a los ojos de las políticas públicas a la base del diseño de una ciudad.

Emprendimos un viaje en el transporte público RED para ir al parque, cuando hicimos parar el bus surgió el desafío de ver cómo -de manera segura- él y yo iniciábamos el recorrido. Nos subimos por la puerta delantera y nos enfrentamos al desafío de cómo podría pasar él, si no tiene tarjeta Bip! y no paga pasaje qué le permita rotar el torniquete. La solución de la conductora fue: “Que pase por el ladito». Es decir, que se monte y salte.

Esto lo viven a diario niños y niñas, especialmente preescolares o lactantes en coches que deben subir por las puertas traseras, o saltar los bloqueos de la entrada. Este evento nos gráfica y es consecuencia de un diseño que solo mira desde las alturas y con ojos de adultos. Que desconoce a la infancia como iguales, como ciudadanos con derechos y garantías de gozar de servicios tan básicos, como el transporte público. 

 

Catalina Lastarria Cádiz, Corporación Opción