Más allá del titular

Chile y el mundo vive hace un año una pandemia que ha develado nuestra vulnerabilidad y profundas carencias en materia de protección social, que han hecho el escenario sanitario mucho más complejo. Sin embargo, hace décadas vivimos una pandemia mucho más profunda e invisible, que es la violencia contra niños y niñas. Para ella, no hemos encontrado remedio para su erradicación. En las últimas semanas, hemos conocido brutales muertes de niños y niñas, que nuevamente copan los noticiarios. Pero, de nuevo, estos hechos tienen muy poco.

El maltrato y abuso sexual, impide día a día que millones de niños y niñas en el mundo puedan crecer y desarrollarse adecuadamente. Ya 2006, Naciones Unidas indicaba que se trata de un fenómeno multidimensional que obedece a múltiples factores. La violencia que vemos a diario, cruza constantemente las fronteras entre lo individual, lo familiar, la comunidad y la sociedad. Urge tomar en cuenta todas estas variables de manera integral para poder hacerle frente, especialmente considerando el rol de garante que tiene el Estado en esta materia.

La mejor vía para erradicar la violencia, es la prevención y claramente estamos llegando tarde. Resulta indispensable comprender que, para construir una sociedad respetuosa de la niñez, se debe contar con respuestas integrales y coordinadas entre múltiples niveles de nuestra sociedad y ponerla al centro de la preocupación social y estatal de manera permanente y en todos los espacios, no solo cuando ocupan los titulares de la prensa policial.

Milagros Nehgme. Directora Ejecutiva Corporación Opción