Los preocupantes efectos de la pandemia en la ESCNNA

Organismos internacionales (UNICEF, IIN-OEA) han manifestado su preocupación por los efectos que la pandemia por COVID-19 tendrá en las condiciones de vida y bienestar integral de niños, niñas y adolescentes. Las necesidades humanitarias que actualmente se están detectando pueden implicar un aumento de las situaciones de trabajo infantil y explotación sexual en sus diversas modalidades, muchas de las cuales surgen producto de las estrategias de sobrevivencia ante la crisis. En el último tiempo se han denunciado redes que producen, difunden y almacenan pornografía infantil, utilizando plataformas digitales como Instagram, Facebook u otras. Investigaciones han señalado que, a nivel mundial, el tráfico de imágenes de pornografía infantil, que incluye graves abusos sexuales hacia niños y niñas, incluso de menores de 2 años, ha aumentado cerca de un 30% desde la aparición del coronavirus.

En nuestro país el confinamiento ha definido, como una de las medidas esenciales, la suspensión de clases, con el consiguiente estudio modalidad online a través de plataformas y redes sociales, lo que implica que los niños, niñas y adolescentes permanezcan gran parte del tiempo conectados en línea, frente al computador y/o celular. Si previo a la pandemia las redes sociales constituían un espacio social de gran relevancia, en la actualidad este se ha vuelto en el único, con los consiguientes aportes y beneficios, pero también con importantes riesgos.

La cuarentena ha generado que adultos que anteriormente accedían a la explotación sexual comercial infantil (ESCNNA) en las modalidades de turismo sexual o explotación sexual con contacto directo, ahora lo realicen vía internet, aumentando la demanda para acceder a contactos e imágenes de pornografía infantil, como también el acoso vía internet, lo que se conoce como grooming.

La adolescencia en sí misma constituye una etapa de desarrollo en que la imagen y la socialización a través de redes sociales actualmente forman parte del desarrollo y la construcción de identidad. Es importante que esto se haga con la suficiente información para proteger la navegación, saber de la existencia de este tipo de delitos y dudar de ciertas amistades sospechosas, evitando el contacto con agresores sexuales que ocultan su real identidad e intenciones en el anonimato.

Si bien existe un marco legal que penaliza tanto la producción como la distribución y el almacenamiento de material pornográfico, estos delitos suelen quedar en la impunidad (ley 19.927). Es muy difícil lograr pesquisar a qué niños o niñas corresponden las imágenes captadas en estos almacenamientos, y es complejo recuperar las imágenes que ya fueron difundidas. Parte del daño a las víctimas es sin duda el temor a no saber quién está haciendo uso de estas imágenes, quien podría verlas, y hasta cuándo estarán disponibles. Por tanto, es una experiencia de grave vulneración que se mantiene siempre en el presente, generando temor, vergüenza y alta exposición, y dificultando su resignificación. Nada justifica generar este daño, ya que se afectan gravemente la dignidad e integridad psíquica de niños, niñas y adolescentes.

Dado el preocupante aumento del tráfico y producción de material pornográfico, se hace necesario y urgente instalar esta realidad en el cotidiano de la familia y prevenirlo a través de campañas masivas, acompañadas de dispositivos orientados a la prevención e intervención. Lo anterior ayudará a que exista mayor información respecto de este tipo de delitos, que se problematice y se haga visible en nuestra sociedad. 

*Lorena Bojanic, Coordinadora de Proyectos de Corporación Opción