Inteligencia artificial y comportamientos sexualmente abusivos

La tecnología, las conversaciones en línea y la comunicación digital están tan integrados en las actividades cotidianas de niños, niñas y adolescentes que es casi imposible separar dichas interacciones de otros aspectos de su vida social. En ese sentido, es esperable que en tales contextos se expresen dinámicas de carácter afectivo y sexual. Dichas manifestaciones no necesariamente son inapropiadas per sé, más bien cómo adultos debemos ser capaces de comprender y no negar el cómo niños, niñas y adolescentes viven y expresan su sexualidad.

La manipulación de imágenes de compañeras de colegio, por parte de un grupo de niños, mediante inteligencia artificial (IA) de modo tal que estas se vean desnudas, y la difusión de dichas imágenes por redes sociales, constituyen un comportamiento sexualmente abusivo que requiere atención, así como una respuesta certera y oportuna. El término «comportamiento sexual dañino» se ha utilizado para describir “aquellos comportamientos sexuales realizados por niños y jóvenes menores de 18 años que son inapropiados para su desarrollo, que pueden ser perjudiciales para sí mismos o para otros, o abusivos hacia otro niño, niña o joven” (Hackett et al, 2019 en Opción, 2023). Tales comportamientos pueden desarrollarse tanto de manera presencial, como mediante realidad virtual o en línea.

En nuestra experiencia de más de 10 años trabajando en el área de las conductas sexualmente abusivas desarrolladas por niños, niñas y adolescentes observamos con frecuencia dos tipos de reacciones por parte de los adultos (padres, cuidadores, profesores, etc.): la sobre reacción y la sub reacción. Tanto las respuestas catastróficas frente a lo ocurrido, como las respuestas que minimizan o normalizan los hechos, resultan ser vulneradoras tanto para el niño que desarrolla la conducta como para quien la recibe, puesto que estigmatizan, revictimizan y niegan la oportunidad de un abordaje terapéutico de tales experiencias.

Debemos considerar que los comportamientos sexualmente abusivos que desarrollan los niños y adolescentes se dirigen primariamente hacia miembros de su red familiar (en un 67,8%) así como a conocidos y pares en un 28,6% (Opción, 2023). Es decir, se trata de conductas que claramente deben ser abordadas con las familias, así como en los contextos escolares y educativos.

Por todo lo anterior, se requiere con urgencia la implementación de estrategias preventivas que aborden los comportamientos sexualmente abusivos de manera respetuosa y directa con las comunidades educativas (estudiantes, apoderados y docentes) y que se considere de modo especial la participación y la propia opinión de niños y niñas al momento de elaborar las actividades y metodologías para abordar este tema.

Finalmente, y en el plano de la intervención psicoterapéutica orientada a la superación de estas experiencias, debe siempre considerarse que dichas acciones deben dirigirse tanto al niño o niña que recibe dicha conducta abusiva, así como a quién la desarrolla, puesto que ambos son sujetos de protección de derechos.

 

Alejandro Astorga, Subdirector Técnico de Corporación Opción y Coordinador de Programas PAS

 

*Si quieres conocer más acerca de este tema te sugerimos revisar en nuestra biblioteca digital el Documento de trabajo N°19 “Niños y niñas que han abusado sexualmente de otros niños: un enfoque desde los derechos humanos y el pensamiento relacional”.