Día Nacional de la Lucha contra la ESCNNA

Nuestro país ha dado un importante paso al contar con el esperado marco normativo que constituye la Ley de Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, así como con la Ley que crea el Servicio de Protección Especializada, las que, se espera, incidirán en brindar un mayor bienestar a todos los niños y niñas de nuestro país.

El anhelo de poner a los niños y niñas al centro de la política pública, así como de las prioridades a nivel de transversal por parte del Estado, se refleja aún más en el texto ya aprobado por el pleno de la Convención Constituyente, donde niños y niñas se harán visibles como sujetos plenos de derechos. Existe consenso en lo relevante de aportar hacia políticas públicas que logren erradicar la violencia hacia ellos y ellas, mejorar sus condiciones generales de vida y potenciar su desarrollo en todas sus áreas, así como brindarles bienestar integral y felicidad.

Los desafíos relativos a la niñez y la adolescencia en Chile son múltiples y requerirán tanto de transformaciones en la manera de pensar y mirar sus diversas realidades y problemáticas que las afectan –enfoques y principios para un cambio cultural que releve a los niños y niñas como sujetos titulares de derechos-, así como de una estrecha coordinación entre entidades públicas y privadas que se orienten en un mismo norte para dar oportunas, pertinentes y eficaces respuestas. Es decir, para que esos derechos y garantías se hagan efectivos a contextos tan complejos como la Explotación Sexual Comercial hacia Niños, Niñas y Adolescentes (ESCNNA).

La perspectiva de género se constituye como fundamental para comprender y abordar las diversas formas de explotación sexual hacia la infancia y la adolescencia al afectar en su mayoría a niñas y adolescentes mujeres, lo cual la sitúa como una de las formas más graves de violencia sexual y de género. Es necesario aproximarse a las relaciones de poder pre-existentes y sus desigualdades, sostenidas en una cultura patriarcal, pues en la relación con el explotador –habitualmente figuras masculinas si bien no exclusivas en las dinámicas de ESCNNA- es él quien impone la autoridad desde la violencia y miedo, cosificando desde una cultura del intercambio a las niñas y adolescentes. Los estudios develan que el abuso de poder que implica la ESCNNA se ve reforzado por el rol asignado históricamente al hombre sobre el control de la sexualidad de la mujer.

Así, como hace más de 20 años se señalaba en el Compromiso Global de Yokohama (2001) “(…) para poder proteger a los niños de la ESC es importante comprender las ideas que sostienen y orientan las acciones de los explotadores sexuales, y descubrir maneras de poner en tela de juicio y minar las creencias que permiten que estos nieguen, justifiquen sus actos de explotación o crean que tienen carácter humano o natural”.

Lorena Bojanic, Coordinadora de Proyectos Corporación Opción