Derribando un mito sobre el abuso sexual intrafamiliar  

Recientemente un medio de prensa nacional informó de una situación de abuso sexual y violación que vivió una niña al interior de su familia, por parte de su propio padre biológico. El mismo medio reprodujo el argumento del abogado defensor del progenitor: “Mi representado admite de un primer momento que tenía una relación sentimental con su hija, relación que se le escapó de las manos, que eventualmente tenían relaciones consentidas, porque ambos estaban enamorados” (El Líder de San Antonio, 12 abril, 2024).

El mismo medio también expuso que la niña tenía sólo 12 años cuando se inició el abuso sexual. Tal proceso se extendió por 14 años, resultando embarazada y luego madre. La niña sólo siendo mayor de edad denunció la situación de abuso crónico que había vivido. Pruebas de ADN y el propio progenitor confirmaron la paternidad.

¿Es ese un argumento plausible para justificar ante la hija y ante nuestro sistema judicial, el abuso sexual y las violaciones reiteradas por parte de la figura que tenía el deber de cuidado y protección?

No. No sólo no es plausible en base a lo que ya nuestra legislación establece en la materia de los delitos sexuales contra niños y niñas, sino que, ante todo no es plausible desde el estándar ético que impone el reconocimiento por parte de nuestro país de la Convención de los Derechos del Niño (CIDN).

¿Cómo una mujer denuncia graves hechos de abuso sexual, años después de que estos han ocurrido, y, como en este caso, cuando era una niña menor de edad?

La develación de procesos abusivos gran parte de las veces sólo es posible una vez que la víctima pueda encontrar un espacio de protección por parte de adultos que acojan y que le permitan abandonar el contexto crónico de coerción. Un niño siempre estará en una posición asimétrica frente a un adulto (más aún si esta es su figura de cuidado). Una niña de 12 años no está en condiciones de establecer una postura contraria respecto de un adulto mayor de edad. Siempre fue una relación y un contexto abusivo. Sólo una vez que un tercero acoge, dicha niña puede comenzar a dimensionar que la relación de la que ha participado no fue deseada, ni buscada, ni legítima y que por ende siempre fue una relación de engaño, aprovechamiento y abuso.

Garantizar la protección efectiva de los derechos de niños y niñas al momento de abordar el abuso sexual implica, en primer lugar, capacitar a los diversos profesionales que trabajamos en el área respecto de la dimensión ética que impone la Convención de los Derechos del niño; así como también respecto de la comprensión de los procesos de silenciamiento y retractación propios de las dinámicas abusivas hacia la infancia.

Proteger la infancia e interrumpir el abuso sexual requiere que los miembros de las familias y la comunidad estemos disponibles a oír sus voces. Hay más niñas y niños expuestos a relaciones abusivas que necesitan hoy de adultos atentos a acoger, escuchar y proteger. 

 

Alejandro Astorga, Subdirector Técnico de Corporación Opción


El derecho a una educación no sexista

A principios de abril el Tribunal Constitucional rechazó el requerimiento que algunos parlamentarios realizaron para impugnar el artículo 12 de la Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres, haciendo realidad su pronta promulgación.

En efecto, avanzar en una convivencia social bajo el marco de una educación no sexista, contribuirá a un cambio cultural en que dejen de normalizarse la discriminación, el trato denigrante y el maltrato físico, psicológico y sexual que viven cotidianamente miles de mujeres, adolescentes y niñas en nuestro país.

Tal como señaló el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en sus observaciones finales sobre el séptimo informe periódico de Chile, en marzo de este año “se vuelve urgente que el Estado continúe con sus esfuerzos para prevenir, combatir y erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres, niñas y niños (…) incrementando campañas de educación y sensibilización que fortalezcan la premisa de que la violencia contra las mujeres (y niñas) es inaceptable, incluir la temática de la violencia de género en el currículo escolar e incrementar las campañas de educación y sensibilización de la población, y la capacitación del sector público”.

Ninguna ley, iniciativa estatal o privada, por sí sola, podrá contrarrestar las dramáticas cifras de violencia en sus diversas manifestaciones contra las mujeres y las niñas, si no partimos por modificar nuestra manera de pensar sobre cómo nos relacionamos desde nuestras diferencias y diversidades, sin determinarnos por estereotipos de género.

Ni más ni menos que ver a mujeres y niñas como sujetos de derechos.

 

Alicia Cruzat Olavarrieta

Coordinadora Unidad de Investigación del Área de Desarrollo en Investigación, Participación y Redes, aplicadas a proyectos de Corporación Opción


8 de marzo: ¿Cómo garantizamos los derechos de las niñas y las adolescentes?

En el marco del examen de Chile ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en su Sesión número 140°, una vez más los derechos de las mujeres, y en especial, los de niñas y adolescentes, forman parte de las preocupaciones y consultas respecto de las medidas que ha adoptado y adoptará el Estado de Chile para revertir las vulneraciones de derechos que ellas viven y que fueron presentadas en Ginebra por las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Resulta preocupante que Chile no cuente con estrategias claras y consistentes que resguarden los derechos de las niñas y adolescentes mujeres contra la violencia en todas sus manifestaciones y contextos, que permitan su detección temprana y abordaje, en especial de la violencia sexual, cuyas cifras actualmente continúan siendo alarmantes.

Si bien, Chile ha realizado esfuerzos para disminuir el embarazo adolescente, las cifras de segundas gestaciones en la misma etapa evolutiva siguen dando cuenta que se trata de una realidad compleja, así como las consecuencias de la objeción de conciencia, frente a la solicitud de abortos ante la casual de violación. Lo anterior, limita el acceso igualitario a este derecho que hoy se encuentra garantizado y que busca precisamente revertir brechas hacia niñas y adolescentes. De acuerdo a esto, según la experiencia de los Centros de Protección Infanto Juvenil (CEPIJ) de OPCIÓN, gran parte de los embarazos adolescentes se originan en contextos de violencia o abuso sexual.

El Estado de Chile debe velar por los derechos de niñas y adolescentes a una salud sexual y reproductiva de calidad, y garantizar, asimismo, la información necesaria a través de la Educación Sexual Integral, que es una de las estrategias de prevención más efectivas.

Ante un nuevo 08 de marzo, en que recordamos el recorrido que muchas mujeres han realizado para logran avances en igualdad y no discriminación, volvemos a insistir en visibilizar a las niñas y las adolescentes, así como la urgencia por la garantizar sus derechos.

 

Lorena Bojanic Soto,
Encargada Área de desarrollo, participación y redes aplicada a Proyectos de Corporación Opción


Derechos humanos: más necesarios que nunca

El 10 de diciembre de 1948, y tras la cruenta experiencia de la segunda guerra mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

A 75 años de su existencia, y gracias al esfuerzo de las personas, las comunidades y los Estados, los derechos humanos son reconocidos, no solo como un conjunto de normas a cumplir o respetar, sino también, como un conjunto de valores válidos en prácticamente el mundo entero, permitiendo reconocernos y respetarnos como seres humanos y trabajar para que todos y todas disfrutemos de nuestros derechos.

En los complejos tiempos que la humanidad se siente nuevamente frágil y vulnerable a causa de las guerras, la migración forzada, la violencia territorial, la crisis climática y ambiental, más importante es aún que todos y todas nos sintamos convocados a relevar los derechos humanos, como consenso global que busca garantizar la dignidad humana y las condiciones para el desarrollo integral de cada persona, como la base de la libertad, la justicia y la paz.

Lorena Bojanic, Encargada del Área de Desarrollo en Investigación, Participación y Redes Aplicada a Proyectos Corporación Opción


Por una infancia incluida

En el marco de la conmemoración del Día internacional de las personas con discapacidad es necesario reflexionar sobre el avance en el ejercicio de sus derechos, con especial atención en la infancia.

Según la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), “la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno, que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás”. Frente a esto nos preguntamos, ¿Cuántas y cuáles barreras culturales, sociales y económicas debe superar un niño, niña y adolescente con discapacidad en Chile? Sin duda, innumerables. En lo cotidiano, desde acceder a un jardín o colegio, hasta desarrollar actividades recreativas básicas como acceder a una plaza con juegos.

En esta línea UNICEF refiere que, en contraste con sus pares sin discapacidad, niños y niñas tienen mayores probabilidades de padecer las consecuencias de la desigualdad social, económica, y cultural, lo cual se traduce finalmente, en un sistema que excluye desde la temprana edad, e incluso por generaciones, pues, un niño, niña y adolescente excluido, con seguridad se convertirá en un adulto excluido.

Las bases de una sociedad sana, justa e igualitaria, se edifican en fundamentos que promueven la inclusión y la no discriminación desde los primeros años. El camino para reparar la exclusión es promover y ejecutar políticas inclusivas para y desde la infancia, que, de una vez, permitan proteger y asegurar el cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Natalia Soto, Gestora de Inclusión Laboral, Corporación Opción


Violencia de género ¿Un tema público o privado?

La violencia hacia las mujeres y las niñas resulta ser una realidad común, recurrente y transversal en nuestro país, y constituye una violación a los derechos humanos que cuesta mirar y reconocer, pues queda invisibilizada y relegada al mundo de lo privado, lo personal o familiar.

A pesar de los esfuerzos comunicacionales y de los avances en materia de política pública y legal, resulta aún difícil que se reconozca la violencia de género como una práctica cultural que está arraigada en nuestros patrones relacionales. Si bien a partir de los casos y situaciones de connotación pública se puede analizar lo que ha ocurrido y avanzar en materia terapéutica, penal y de justicia para las víctimas, no es menor la relevancia que implica hacernos cargo como sociedad de los prejuicios, concepciones machistas y minimizadoras aún existentes.

En Chile, por ejemplo, cientos de niñas con permisividad de su entorno viven violencia en el pololeo. Así lo manifiesta la Décima Encuesta Nacional de las Juventudes de INJUV 2022, señalando que el 17.6% de ellas declararon haber sufrido algún tipo de violencia en su relación de pareja; siendo un 14.4%  violencia psicológica, un 7.2% violencia física y un 5.7% violencia cibernética.

Todos los espacios de nuestra sociedad (familiares, escolares, laborales, religiosos, etc) deben generar marcos reguladores donde la violencia no sea permitida y las víctimas sean efectivamente protegidas. Desde la experiencia de Corporación Opción de más de 30 años en el abordaje de esta temática a través de los Centros de Protección Infanto Juvenil (CEPIJ) creemos necesaria la labor del Estado en prevención de estas graves vulneraciones, acorde a lo que los pactos internacionales ratificados por Chile han señalado hace décadas.

Catalina Lastarria, Subdirectora Administrativa Financiera de Corporación Opción


Por una infancia libre de horrores

A propósito de los trágicos sucesos que asolan a la población de Medio Oriente, se torna imperativo reflexionar en torno a la sistemática violación de los derechos de miles de niños, niñas y adolescentes que desde hace años nacen, crecen y se desarrollan en medio de un contexto de violencia e incertidumbre crónica. El conflicto ha desdibujado la tranquilidad, los sueños y la inocencia de quienes -por su categoría de sujetos de especial protección- debieran ser resguardados de los horrores de la guerra y de cualquier atrocidad que se cometa en manos de personas adultas.

La Convención Internacional de los Derechos del Niño establece claramente la obligación de los Estados de garantizar la seguridad y bienestar de la infancia, incluso en tiempos de conflicto. Sin embargo, las imágenes desgarradoras nos enfrentan a un oscuro recordatorio de la brecha entre las promesas y la realidad.

Este mes en el que conmemoramos el Día Universal del Niño y la Niña (que surge a raíz de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) y de la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño (1989)), hacemos un llamado a los Estados. La solidaridad y conciencia internacional es esencial para exigir cuentas y poner fin a la impunidad que perpetúa estos horrores.

Los niños, niñas y adolescentes merecen un presente y un futuro libre de miedo y violencia. Este llamado a la acción no es solo por la humanidad, sino también por la promesa de un mundo mejor para las generaciones venideras.

Milagros Nehgme, Directora Ejecutiva de Corporación Opción.

 

 

 

 


Prevención del abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil es una de las peores formas de maltrato contra niños, niñas y adolescentes, y se califica en nuestra legislación como una vulneración grave de derechos constitutiva de delito.

Estos actos provocan en las víctimas daño a nivel psicológico y emocional, afectando su desarrollo integral. De acuerdo a Fundación Amparo y Justicia (2023) entre 2006 y 2022 se ha registrado un alza sostenida de la cantidad de denuncias que incluyen a niños y niñas víctimas de delitos sexuales y violentos (de 10.244 a 39.933). Asimismo, durante 2022 las denuncias aumentaron en un 42% en comparación al año anterior. Corporación Opción, por su parte, ha atendido los últimos 3 años a un total de 4.505 niños, niñas y adolescentes víctimas de vulneraciones en la esfera sexual, siendo esta la principal causa de ingreso a sus programas de reparación del maltrato.

¿Estamos desarrollando medidas efectivas en relación a la prevención de la ASI en Chile? Sin duda, falta avanzar en cuanto a la sensibilización de esta forma grave de violencia hacia niños, niñas y adolescentes.

Por eso hoy el llamado es a profundizar el trabajo mancomunado entre distintos organismos nacionales –del mundo público, como privado- y de la sociedad civil, a fin de prevenir y detectar a tiempo el maltrato, efectivizando la protección de niños, niñas y adolescentes.

Corporación Opción desde el año 1990 trabaja como una institución especializada, visibilizando las consecuencias negativas y sensibilizando a la sociedad chilena.

Viviana Alfaro, Coordinadora de Proyectos, Corporación Opción


Garantías de derecho en adopción

Según datos de la última Cuenta Pública Participativa del Servicio Nacional de Protección Especializada para la Niñez y Adolescencia, entre el 2022 y el primer semestre de 2023, 16.667 niños, niñas y adolescentes han transitado por el sistema de cuidado alternativo, residencial o familia de acogida.

A propósito de aquello, cabe tener en cuenta que la Convención de los Derechos del Niño -ratificada por nuestro país en 1990- reconoce el derecho de todo niño y niña a vivir en familia. No obstante, cuando esta garantía colisiona con otros derechos, el Estado en su rol de garante, podría determinar como última medida la separación de éste de su familia biológica, pudiendo decretar subsidiariamente la adopción.

Durante las últimas semanas el Ministerio de Desarrollo Social y Familia anunció cambios en el sistema nacional de adopción, con el objetivo de priorizar el cuidado familiar y evitar la institucionalización, así como agilizar los procesos y establecer plazos más acotados. Ello constituye un importante paso dentro de la reforma integral que se promueve. Sin embargo, su avance sólo se podrá concretar en la medida que el sistema nacional de adopción, disponga de un nuevo marco legal regulatorio que garantice el efectivo ejercicio universal de derechos, de todos los niños y niñas a lo largo del proceso, tanto pre como post adoptivo. En especial, que considere acciones preventivas y de alerta temprana, que permitan potenciar recursos y minimizar factores riesgos asociados a desafíos que emergen durante la trayectoria familiar adoptiva.

Por todo ello, urge dar celeridad a la aletargada nueva Ley de Adopción, para disponer efectivamente de una visión actualizada, amplia e integral de la adopción y que otorgue a niños y niñas garantías en todo momento de su adopción, en concordancia con los principios contenidos en la Ley de Garantías de la Niñez y Adolescencia. 

Nadia Bustos, Coordinadora de Proyectos de Corporación Opción

 


Niñas Protagonistas

De acuerdo al Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 5, la igualdad de Género es una prioridad en la Agenda 2030 de Naciones Unidas y, para el caso de las niñas, los énfasis están localizados en la protección contra diversas expresiones de violencia, así como su empoderamiento. En este marco, se vuelve imperativo una búsqueda de estrategias que favorezcan el bienestar integral de las niñas, a través de la garantía y satisfacción de todos sus derechos. Si bien, son ellas quienes están más expuestas a situaciones de graves de vulneración –por ejemplo 63,84% de mujeres menores de edad ingresaron como víctimas de delitos sexuales al Ministerio Público (2022)-, es relevante replantearnos nuestra mirada acerca de cómo validamos el ejercicio de su poder, cómo fortalecemos su autovaloración, su sensación de autoeficacia, y su contribución a la transformación social.   

Una nueva conmemoración del Día Internacional de la Niña nos da la oportunidad para reflexionar como país, sobre los próximos pasos para avanzar hacia un nuevo pacto social que incluya el respeto, la dignidad y la plena vigencia de los derechos de niñas, los que deben contemplar el ejercicio de su protagonismo en todas las esferas de su vida, como una herramienta poderosa para enfrentar el futuro.