Los derechos vinculados a la identidad de niños, niñas y adolescentes están reconocidos tanto en la Ley N ° 21.430 que releva su calidad de sujetos de derechos, que pueden expresar sus opiniones, contemplando el principio del interés superior, igualdad y no discriminación; como en la Ley N° 21.120, que protege el derecho a la identidad de género desde los 14 años . Según la Encuesta Nacional de Juventudes 2022, las cifras sobre sintomatología de salud mental son alarmantes: el 76,3% de las juventudes LGBTQ+ entre 15 y 29 años reporta sintomatología ansiosa o depresiva. Esta situación se agudiza en la adolescencia: 4 de cada 5 de estos jóvenes presentan malestar psicológico en algún grado. La Defensoría de la Niñez, por su parte, ha recogido en su informe anual 2024 que la salud mental de la niñez y adolescencia LGBTIQA+ se ve afectada porque sus entornos y quienes debieran garantizar sus derechos, los excluyen e invisibilizan.
Es indispensable, por tanto, que la respuesta ante esta preocupante situación de salud mental considere no sólo un abordaje individual, sino también uno contextual: necesitamos propiciar entornos de convivencia amorosa y segura tanto al interior de la familia, como en los espacios escolares y en las comunidades locales; que son aquellos donde las niñas, niños y adolescentes despliegan sus habilidades prosociales y desarrollan su sentido de pertenencia. Se requiere fortalecer las políticas públicas orientadas a estas materias.
Tenemos un desafío como sociedad: re-mirar la manera en cómo comprendemos, valoramos y convivimos en diversidad y aceptación cálida de las diferencias, desde una genuina ética de los cuidados mutuos. Todo ello, para que las niñeces y adolescencias puedan desarrollarse plenamente, sin miedo, confiando en el mundo que les rodea; con dignidad y garantía de todos sus derechos.
Cynthia González, Coordinadora Unidad de Participación de Corporación Opción