El 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil y resulta imprescindible volver a mirar una realidad que muchas veces permanece oculta tras las dinámicas cotidianas de nuestra sociedad.
Según datos de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA 2023) en Chile el 15,5% de los niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años realiza algún tipo de trabajo infantil. Esto equivale a más de 507 mil niños, niñas y adolescentes cuyos derechos se ven afectados por actividades que interfieren con su desarrollo, educación, bienestar o seguridad.
Esta cifra debería interpelarnos especialmente. Cuando pensamos en trabajo infantil, habitualmente lo asociamos a actividades económicas “comunes”, como el comercio, la agricultura o la construcción. Sin embargo, son muchos los casos relacionados al trabajo doméstico y de cuidados en condiciones
peligrosas. En este ámbito, son 366 mil niños, niñas y adolescentes los que asumieron en el propio hogar, responsabilidades excesivas, cuidando a sus hermanos, o realizando tareas riesgosas para su edad, como hervir agua para preparar la comida, o cortar leña.
Erradicar el trabajo infantil exige fortalecer las políticas públicas, mejorar los apoyos a las familias y su acceso al trabajo digno, y promover una cultura que reconozca a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos, desafíos que esperamos que sean incorporados en la nueva Estrategia Nacional de Erradicación contra el Trabajo Infantil 2026-2036. Pero también requiere que la ciudadanía comprenda que detrás de muchos productos, servicios y actividades existen en su elaboración, historias que no siempre vemos, pero que dejan huella en la vida de aquellos niños y niñas que han realizado trabajo infantil y que tienen el derecho a crecer de manera digna, en un mundo justo y seguro.
Hacer visible el trabajo infantil es el primer paso para erradicarlo.
Milagros Nehgme, Directora Ejecutiva de Corporación Opción
