Los números son conocidos, pero en este día de la innovación, invito a detenerse en ellos. En 2024, 229.005 niños, niñas y adolescentes recibieron
atención en programas de protección especializada en Chile: 128.508 por maltrato, 32.397 por abuso sexual, 5.598 en cuidado alternativo residencial
y 13.906 en familias de acogida. A todos estos eventos, se suman las vulneraciones que nunca fueron denunciadas.
Frente a esto, la consolidación de la revolución digital, sumada a la irrupción de la inteligencia artificial, hoy nos permite generar nuevas soluciones y
sistematizar aprendizajes territoriales a una velocidad inédita. Pero antes de crear nuevas estrategias, es elemental comprender los desafíos como condición para resolverlos.
A la hora de innovar la invitación es hacernos las preguntas correctas. Una herramienta útil consiste en identificar la tensión entre lo que queremos
lograr y lo que efectivamente pasa, y transformarla en una pregunta del tipo “¿cómo podríamos…?”. No es lo mismo decir “tenemos que lograr procesos de intervención de calidad” a preguntarnos “¿cómo podríamos intervenir para que cada familia termine el proceso con más herramientas y aprendizajes?”. Esa pequeña diferencia abre un universo de soluciones que realmente cambian el sistema.
En este Día de la Innovación, la invitación es innovar desde nuestros espacios con las preguntas y ejecuciones correctas. Es el reconocimiento de que los 229 mil niños del último año merecen que lleguemos antes, mejor y con evidencia; y de que tenemos, por primera vez, las herramientas para lograrlo.
Falta la decisión colectiva, del Estado, de la sociedad civil, de la academia y de los territorios, de preguntar distinto.
Antonio Espinoza, Coordinador de Innovación de Corporación Opción
