Hoy se conmemora un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada en 1948; un consenso internacional que se ha fortalecido posteriormente a través de la firma de diversos Pactos Internacionales en materia de Derechos Civiles, Políticos, Sociales, Económicos y Culturales.
Esta Doctrina, basada en el principio del reconocimiento del valor y la dignidad de la persona humana, nos ofrece un estándar ético ineludible casi en cualquier ámbito de la vida en sociedad. Pues, junto con establecer resguardos y límites al poder del Estado frente a la libertad de las personas, los Derechos Humanos contribuyen a promover la realización de los derechos en condiciones de mayor igualdad, a sectores de la sociedad históricamente postergados, como a las mujeres, los niños, los pueblos indígenas, las personas en condición de discapacidad, las diversidades sexuales, entre otros.
En sociedades en constante cambio y tensionadas por fenómenos como la migración, la inseguridad pública, la violencia hacia las mujeres, el maltrato y abuso sexual infantil, o la discriminación de grupos minoritarios, no pareciera aconsejable prescindir de la perspectiva que brindan los Derechos Humanos en la formulación de políticas públicas destinadas a desarrollar respuestas más integrales frente a contextos de creciente complejidad, por cuanto el valor intrínseco de la persona humana, de su libertad y su dignidad, resultan valores fundamentales en procesos de profundización democrática.
De esta manera, en la medida que se fortalezcan los Derechos Humanos como el fundamento de la vida en comunidad, podremos orientar los esfuerzos de la sociedad en su conjunto hacia la mayor realización de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales de todas las personas, sin discriminación alguna, y en condiciones de mayor libertad, justicia y dignidad.
Milagros Nehgme Cristi, Directora Ejecutiva de Corporación Opción
