El 14 de agosto de 1990 marca un hito sustancial en la historia social y jurídica de nuestro país, el Estado chileno ratificó formalmente la Convención sobre los Derechos del Niño. El acto no fue una simple firma legal, sino la asunción de un compromiso ético e institucional de máxima relevancia al reconocer, por primera vez, a cada niño, niña y adolescente como un sujeto pleno de derechos, y no como un mero objeto de protección o tutela estatal.
Apenas unos meses después, el 1 de octubre de ese mismo año, nació la Corporación Opción. Nuestra institución comenzó con un propósito claro, traducir esos altos principios y garantías internacionales en una práctica diaria y efectiva en los programas de atención directa. Desde ese hito, hemos dedicado más de tres décadas a diseñar y ejecutar programas de promoción, reparación integral del daño y tratamiento especializado para adolescentes en conflicto con la ley, impulsando de forma especializada su reintegración social y el pleno ejercicio de su ciudadanía.
Hoy, al observar este recorrido de 36 años, la perspectiva histórica nos exige hacer una pausa reflexiva. Si bien Chile ha avanzado en institucionalidad y marcos normativos, la realidad nos demuestra que el desafío no solo sigue vigente, sino que apremia con mayor urgencia. Garantizar la protección integral no es una tarea realizada; es un camino que exige renovada fuerza frente a fenómenos complejos como la violencia, la exclusión social y las brechas en materia de bienestar y oportunidades.
Desde la Corporación Opción mantenemos intacta nuestra misión. Seguiremos promoviendo acciones orientadas a lograr la plena implementación de la Convención, recordando a la sociedad en su conjunto, que asegurar las condiciones de desarrollo y dignidad de cada niño, niña y adolescente en Chile no es un acto de beneficencia, sino la medida definitiva del desarrollo de nuestra democracia.
Osvaldo Vázquez, Coordinador de Proyectos de Corporación Opción