¿Quiénes son los protagonistas de la adopción?

Esta semana hemos sido testigos de un intenso debate respecto a quienes tienen el derecho a adoptar un niño o niña en Chile. Hace ya un tiempo, que se viene discutiendo la necesidad de incorporar familias “no-tradicionales” en el proceso de adopción.

Como sabemos la actual Ley 19.620, establece como prioridad a los y las postulantes: dejando en primer lugar a los matrimonios chilenos, luego matrimonios extranjeros y como último lugar solteros, viudos o divorciados. La reforma propuesta, no contemplaría la unión civil como condición para la adopción. Es más una persona soltera, tampoco podría adoptar. Con esto, no queda claro el avance en materia de derechos.

Pero, una de las cosas que más ha llamado nuestra atención, es lo poco que se ha mencionado a la adopción como respuesta a la necesidad de los niños y niñas que se encuentran institucionalizados y/o en situación de abandono y que necesitan que la sociedad les devuelva el derecho a vivir en familia.

Por el contrario, como sociedad nos hemos concentrado en discutir las necesidades de los adultos/as para convertirse en padres. Olvidando que los niños y niñas, no han tenido la experiencia de disfrutar de vínculos sanos, estables, de confianza y que sean perdurables. Proporcionando de esta manera estabilidad emocional.

En este sentido, vale reflexionar sobre la vulneración de derechos que experimentan los niños y niñas ingresados a los sistemas residenciales. Ellos han sido marcados por el abandono o inhabilidad parental de sus cuidadores, además de la impredictibilidad ambiental. Y lamentablemente estas deficiencias siguen estando muy presente en las vidas éstos.

En relación a esto es que les pregunto,  qué pasa con aquellos niños y niñas que “esperan largamente” en una institución y que por tener más de 9 años o tener necesidades especiales no son adoptados. A esto agregaría una pregunta más, ¿Como sociedad sabemos cuánto tiempo debe esperar un niño para integrarse a una familia?

También es necesario dar a conocer que desde nuestra experiencia en el PRI-OPCION, hemos tenido resultados positivos de enlaces con familias diversas. En este sentido, no podemos afirmar, cual es la tipología de “familia adoptante ideal”, más bien, podemos decir que, para los niños y niñas que hemos atendido en el PRI, las experiencias de relaciones bien tratantes, de cuidado y de protección han superado esta discusión.

Lo importante y lo urgente es que sensibilicemos a la comunidad en que el proceso de adopción, requiere familias dispuestas,  preparadas y acompañadas en este proceso, en especial cuando los niños han estado expuesto a la institucionalización prolongada.

No olvidemos, que un supuesto básico de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es que la familia constituye el entorno natural para el crecimiento y bienestar de niños y niñas (no hace distinción de qué “tipo de familia”). Por tanto, es un deber todos y todas contribuir al ejercicio de este derecho.

 

* Liliana Barrera, Coorinadora linea CEPIJ de Corporación Opción.